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2 tesalonicenses 3. El trabajo Santifica

 

El trabajo es fundamental en nuestras existencias, actuando como el medio principal mediante el cual obtenemos los recursos necesarios para vivir y prosperar. Su valor va más allá de la simple provisión de necesidades básicas como alimento y vivienda, extendiéndose al desarrollo de habilidades y al enriquecimiento intelectual y social. Nos invita a interactuar con otros, ampliando nuestras perspectivas y permitiéndonos planificar un futuro mejor y más estable. Dado su notable impacto, el trabajo es considerado un derecho humano esencial que todos los gobiernos deberían asegurar y proteger.

Para el apóstol Pablo una persona que no le gusta trabajar, vive de una forma desordenada. V 6 “Pero os ordenamos, hermanos, en el nombre de nuestro Señor Jesucristo, que os apartéis de todo hermano que ande desordenadamente, y no según la enseñanza que recibisteis de nosotros.”

El trabajo no es solo una forma de ganarse la vida: Es una forma de dar sentido a la existencia, de ordenar el día a día con propósito, y de cultivar la dignidad personal.

El trabajo nos conecta con los demás. A través de él contribuimos al bien común, creamos, cuidamos, servimos, resolvemos problemas… El trabajo bien hecho es una forma de amar al prójimo y de dejar una huella en el mundo.

Nos hace sentirnos útiles y necesarios. Saber que lo que hacemos importa —aunque no sea visible o grandioso— alimenta la autoestima, fortalece la identidad y nutre el sentido de pertenencia y de propósito. V 8 “ni comimos de balde el pan de nadie, sino que trabajamos con afán y fatiga día y noche, para no ser gravosos a ninguno de vosotros

Aporta equilibrio personal. Una rutina estructurada de trabajo favorece la organización mental, la constancia, el esfuerzo y la superación personal. En medio del caos o la incertidumbre, el trabajo puede ser un ancla. V 10 “Porque también cuando estábamos con vosotros, os ordenábamos esto: Si alguno no quiere trabajar, tampoco coma.”

Fortalece la salud mental. El trabajo con propósito es fuente de bienestar emocional: reduce la ansiedad, da motivación para levantarse cada mañana y nos brinda espacios de interacción social, aprendizaje y crecimiento.

Por todo esto, revalorizar el trabajo es también reconocer su poder transformador, no solo en términos económicos, sino humanos, afectivos y sociales. V 11Porque oímos que algunos de entre vosotros andan desordenadamente, no trabajando en nada, sino entremetiéndose en lo ajeno.

Jesucristo y Jehová su padre, son ejemplo de trabajo, Jehová es un Dios creador y nunca deja de hacerlo. Juan 5: 17 “Y Jesús les respondió: Mi Padre hasta ahora trabaja, y yo trabajo.”

Para Jesucristo el trabajo no solo dignifica, también santifica ya que nos hace actuar de mejor manera y es el medio a través del cual Jesucristo nos provee de todo lo necesario.

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