En este capítulo nos llama a prestar atención a las cosas que hemos oído, es decir, la Palabra de Dios. V 1 “Por tanto, es necesario que con más diligencia atendamos a las cosas que hemos oído, no sea que nos deslicemos” El autor de hebreos está enfatizando la importancia de no tomar a la ligera la palabra que hemos recibido, y de que debemos prestar más atención y esfuerzo en comprenderla y aplicarla en nuestra vida.
¿Por qué es importante prestar
atención a la palabra de Dios?
La palabra de Dios es el medio
por el cual Dios se revela a sí mismo y nos muestra su voluntad para nuestras
vidas. En la Biblia encontramos la verdad acerca de Dios, del mundo y de
nosotros mismos, y es a través de ella que podemos conocer el camino hacia la
salvación. Juan 17: 3 “Y
esta es la vida eterna: que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y a
Jesucristo, a quien has enviado.”
No prestarle atención a la
palabra de Dios es arriesgar nuestra salvación. V 3 “¿cómo escaparemos nosotros, si descuidamos una
salvación tan grande? La cual, habiendo sido anunciada primeramente por el
Señor, nos fue confirmada por los que oyeron,” en la palabra de Dios es
donde encontramos las directrices para transitar de manera correcta por el
camino de la Vida.
Es el conocimiento de la palabra
la que nos da salvación, el propio pueblo de Dios se perdió por descuidarse. Oseas
4: 6 “Mi pueblo fue
destruido, porque le faltó conocimiento. Por cuanto desechaste el conocimiento,
yo te echaré del sacerdocio; y porque olvidaste la ley de tu Dios, también yo
me olvidaré de tus hijos.”
Cuando no escuchamos los consejos
de Dios a través de su palabra hacemos que también nuestra familia se vea
afectada, si la cabeza se equivoca también se equivoca el cuerpo.
Estudiar la biblia es escuchar a Jesucristo,
el nos habla a través de ella. El pueblo de Dios no quería escuchar su voz. Zacarias
7: 12 “y pusieron su corazón
como diamante, para no oír la ley ni las palabras que Jehová de los ejércitos
enviaba por su Espíritu, por medio de los profetas primeros; vino, por tanto,
gran enojo de parte de Jehová de los ejércitos.”
Muchos cristianos dejan que las
dificultades y problemas de cada día le endurezcan el corazón, cuando se nos endurece
el corazón no escuchamos a nadie y esto hace que tangamos mala relación con los
demás y con Dios.
Jehová tampoco escucha a quien a
el no lo quieren escuchar. Zacarias 7: 13 “Y aconteció que, así como él clamó, y no escucharon,
también ellos clamaron, y yo no escuché, dice Jehová de los ejércitos;” la
respuesta lógica de Dios y de quienes están a nuestro lado, frente a nuestra
terquedad es también ellos dejar de escucharnos.
La base de toda buena relación mas
que hablar es escuchar con atención. Santiago 1: 19 “Por esto, mis amados hermanos, todo hombre sea pronto
para oír, tardo para hablar, tardo para airarse;” el escuchar hace que
podamos entender y comprender a los demás.
Prestar atención a la palabra de
Dios, entonces, es crucial para nuestro crecimiento espiritual y nuestra
relación con Dios. Nos ayuda a tener una mayor comprensión de quién es Dios y
cómo podemos vivir de manera plena y abundante en su presencia.
Uno de los mayores desafíos que
enfrentamos hoy en día es el constante bombardeo de distracciones y prioridades
a las que se nos expone. Tenemos tanto ruido en nuestra vida diaria que a
menudo es difícil prestar atención a algo por mucho tiempo.
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