Muchas personas hacen las cosas muy bien y hasta podríamos decir que lo que hacen es de calidad. Este era el caso de los de Éfeso, lo que hacían lo hacían bien. V 2 “Yo conozco tus obras, y tu arduo trabajo y paciencia; y que no puedes soportar a los malos, y has probado a los que se dicen ser apóstoles, y no lo son, y los has hallado mentirosos” Ellos trabajaban con dedicación y mucha fuerza. V 3 “y has sufrido, y has tenido paciencia, y has trabajado arduamente por amor de mi nombre, y no has desmayado.”
Pero para Jesucristo un Dios victorioso y que esta
acostumbrado a la excelencia, esto no era suficiente.
Ellos habían perdido algo muy importante que marcaba la defenecía
en lo que estaban haciendo. Habían dejado la pasión. V 4 “Pero tengo contra ti, que has
dejado tu primer amor.”
La pasión es el motor que impulsa a las personas a alcanzar
sus metas más ambiciosas, a superar obstáculos y a mantenerse enfocadas en sus
objetivos. En todos los ámbitos de la vida, ya sea en la carrera profesional,
los deportes, lo espiritual o las artes, aquellos que logran destacarse suelen
tener en común una profunda pasión por lo que hacen.
El llamado de Jesucristo es que cuando hagamos algo lo
hagamos de corazón, debe ser un trabajo tan excelente que sea como para Dios. Colosenses
3: 23 “Y todo lo que hagáis,
hacedlo de corazón, como para el Señor y no para los hombres;”
Cuando una persona se entrega por completo a una actividad
que le apasiona, se despierta una energía interna que la impulsa a dar lo mejor
de sí misma, a perseverar a pesar de los desafíos y a disfrutar del proceso
incluso en los momentos difíciles.
La pasión es ese fuego en el corazón, que nos impide desistir
de lo que queremos alcanzar y nos levanta cuando ya no queremos seguir.
Jeremias 20: 9 “Y dije: No
me acordaré más de él, ni hablaré más en su nombre; no obstante, había en mi
corazón como un fuego ardiente metido en mis huesos; traté de sufrirlo, y no
pude.”
La rutina y la monotonía acaban con la pasión, espiritual,
social y de pareja. Para recuperar esos momentos de victoria y de prosperidad,
es necesario volver a esos primeros momentos de pasión y dedicación en lo que
se hace. V 5 “Recuerda, por
tanto, de dónde has caído, y arrepiéntete, y haz las primeras obras; pues si
no, vendré pronto a ti, y quitaré tu candelero de su lugar, si no te hubieres
arrepentido.”
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