La promesa de Dios a Abraham no solo es de gran importancia para la Biblia, sino que también tiene un significado importante para nuestra vida diaria. Ser bendición significa ser una fuente de bienestar para quienes nos rodean. La bendición de Dios para Abraham no era solo para él, sino para todas las naciones de la tierra. Como cristianos, debemos tener la misma mentalidad. Debemos buscar bendecir a los demás, a través de nuestras acciones y nuestras palabras, de modo que podamos ser una bendición para aquellos que nos rodean y así llevar la luz de Dios al mundo.
Ser cristiano es mucho mas que
acostumbrarse a congregarse en algún lugar, por alivianar nuestra conciencia, porque
nos parece bonito lo que predican o porque todos mis amigos y familiares se reúnen
en ese lugar.
Ser cristiano es convertirse en bendición,
es estar seguros que Jesucristo además de hacernos prosperar en todo, también nos
convierte en bendición. V 2 “Y
haré de ti una nación grande, y te bendeciré, y engrandeceré tu nombre, y serás
bendición.” El sentirnos benditos nos da fuerzas para luchar por
nuestros sueños o nuestras metas.
Para ser bendición debemos creer
que somos benditos para bendecir. Efesios 1: 3 “Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor
Jesucristo, que nos bendijo con toda bendición espiritual en los lugares
celestiales en Cristo,” nadie da de lo que no tiene.
Muchos cristianos llevados por las
dificultades propias y naturales en todo ser humano viven desanimados y rasgándose
siempre las vestiduras, les cuesta creer que son unos bendecidos.
Las personas benditas tienen un escudo
de protección natural otorgado por Jesucristo, los que nos bendicen son benditos
y quienes nos maldicen reciben de su maldición. V 3 a “Bendeciré a los que te bendijeren, y a los que te
maldijeren maldeciré”
Esto se debe a que todos recibimos de
lo que damos o cosechamos de lo que sembramos, por esta razón debemos hacer a
otros lo que queremos que ellos hagan con nosotros. mateo 7: 12 “Así que, todas las cosas que
queráis que los hombres hagan con vosotros, así también haced vosotros con
ellos; porque esto es la ley y los profetas.”
Las personas que son bendición trasmiten
o llevan bendición a todos aquellos que están en su entorno. V 3 b “y serán benditas en ti todas las familias de la tierra.”
Donde llega un bendito de Dios
todo florece, las personas prosperan. Esto le pasaba a Labán el empezó a
prosperar desde que Jacob llego a su casa. Genesis 30: 27 “Y Labán le respondió: Halle yo
ahora gracia en tus ojos, y quédate; he experimentado que Jehová me ha
bendecido por tu causa.”
Si tú eres cristiano deberías preguntarte,
donde yo voy o donde yo llego que trasmito, bendición o maldición, las personas
con quien hablo se quedan en paz o les causo confusión.
Cuando recibimos a Jesucristo en
nuestro corazón no solo somos cristianos, también pasamos a ser bendición para
bendecir a los demás.
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