Nada nos transmite más seguridad que saber que Dios está con nosotros. Cuando tenemos esa noción todo parece más fácil porque sabemos que no estamos solos.
Dios está
siempre con nosotros, con sus brazos abiertos para recibirnos. El problema es que muchas
veces nosotros no estamos con él. Frecuentemente, nos alejamos de Dios, le
damos la espalda y luego decimos que no sabemos por qué las cosas no van bien
en nuestra vida.
En muchas ocasiones dios se
manifiesta en nuestra vida cuando más solos e incomodos estamos. V 11 “Y llegó a un cierto lugar, y durmió allí, porque ya el
sol se había puesto; y tomó de las piedras de aquel paraje y puso a su
cabecera, y se acostó en aquel lugar”
Jacob a pesar de su vida
desordenada en esa quietud de la noche tuvo un encuentro maravilloso con Dios.
V 12 “Y soñó: y he aquí una
escalera que estaba apoyada en tierra, y su extremo tocaba en el cielo; y he
aquí ángeles de Dios que subían y descendían por ella.”
Jacob no sabía que Dios estaba a su
lado. V 16 “Y despertó Jacob de su
sueño, y dijo: Ciertamente Jehová está en este lugar, y yo no lo sabía” hay
muchas personas que estando en el templo a la hora del culto no sienten la
presencia de Jesús simplemente porque no creen a las promesas de Dios. Mateo
18: 20 “Porque donde están dos o
tres congregados en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos.” La
presencia de Dios no depende de los demás, ni tampoco del templo, Jesús esta
donde están dos o tres; el disfrutar su presencia depende de tu disposición a
quererlo sentir.
Jacob no estaba acostumbrado a este
tipo de encuentros con Dios tanto que se asustó de su presencia. V 17 “Y tuvo miedo, y dijo: ¡Cuán terrible es este lugar! No
es otra cosa que casa de Dios, y puerta del cielo.”
Pero Jacob no era el único que no
podía disfrutar de la presencia de Dios. Cuando Jesús resucito se apareció en
el camino a unos de sus seguidores, pero no lo pudieron reconocer. Lucas 24: 13
- 16 “Y he aquí, dos de ellos
iban el mismo día a una aldea llamada Emaús, que estaba a sesenta estadios de
Jerusalén. 24:14 E iban hablando entre sí de todas aquellas cosas que
habían acontecido. 24:15 Sucedió que mientras hablaban y discutían entre
sí, Jesús mismo se acercó, y caminaba con ellos. 24:16 Mas los ojos de
ellos estaban velados, para que no le conociesen.”
Las ocupaciones y las
preocupaciones muchas veces no nos permiten disfrutar de la presencia de
Jesucristo en nuestra vida. Lucas 10: 40-41 “Pero Marta se preocupaba con muchos quehaceres, y acercándose, dijo:
Señor, ¿no te da cuidado que mi hermana me deje servir sola? Dile, pues, que me
ayude. 10:41 Respondiendo Jesús, le dijo: Marta, Marta, afanada y turbada estás
con muchas cosas.”
Para poder sentir la presencia de
Dios es necesario anhelarlo, desearlo con todo el corazón. Cuando el Rey David
iba al templo anhelaba poder contemplar la hermosura de Jehová es por eso que
él se deleitaba en su presencia. Salmo 27: 4 “Una cosa he demandado a Jehová, ésta buscaré; Que esté yo en la casa
de Jehová todos los días de mi vida, Para contemplar la hermosura de Jehová, y
para inquirir en su templo.”
Ventajas de entrar a la presencia de Dios:
1. Podemos escuchar su Voz. V 13 “Y he aquí, Jehová estaba en lo alto de ella, el cual
dijo: Yo soy Jehová, el Dios de Abraham tu padre, y el Dios de Isaac; la tierra
en que estás acostado te la daré a ti y a tu descendencia” ¿hace
cuanto que no escuchas la vos de Dios?
2. Tenemos sus promesas. V 14 “Será tu descendencia como el polvo de la tierra, y te
extenderás al occidente, al oriente, al norte y al sur; y todas las familias de
la tierra serán benditas en ti y en tu simiente” no puedes ver convertida
una promesa que no te apropias, las promesas eran para Abraham y para Isaac,
pero Jacob las tomaba como para él.
3. Tenemos su protección. V 15 “He aquí, yo estoy contigo, y te guardaré por
dondequiera que fueres, y volveré a traerte a esta tierra; porque no te dejaré
hasta que haya hecho lo que te he dicho.” Si tú crees que Jesucristo te protege ¿entonces porque te
desesperas? Entonces ¿por qué sigues dependiendo del mundo o del hombre?
Solo si logramos deleitarnos en su
presencia lograremos que él nos conceda todas las peticiones de nuestro
corazón. Salmo 37: 4 “Deléitate
asimismo en Jehová,
Y él te concederá las peticiones de tu corazón.”
Dispón tu corazón para escuchar y
para ver a Jesucristo a través de la oración, no dejes que las preocupaciones o
el que dirá de la gente te impidan disfrutar de su maravillosa presencia.
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