¿Por qué se dice que la vida es un viaje? Esta puede ser una comparación muy acertada y una metáfora interesante como forma de ver la vida. La vida a menudo se compara con un viaje porque implica que uno está pasando por diferentes etapas, experiencias y circunstancias. La vida puede verse como un viaje de descubrimiento: con cada paso que damos, aprendemos algo nuevo sobre nosotros mismos y el mundo que nos rodea.
Para que todo viaje termine siendo
un éxito, es necesario tener muy en claro cuál será nuestro rumbo a seguir, el
que no sabe para donde va, está perdido.
Para quienes creemos en Jesucristo,
el no solo es alguien sobre natural que hace milagros en nuestra vida, el se
convierte en nuestra brújula, el nos dice por donde tenemos que ir y para donde
debemos marchar.
Nuestra vida debe ser un viaje con Dios, La vida es
como un viaje que nos lleva por caminos diversos. Ya era tiempo de que
Israel emprendiera un nuevo viaje en su vida. V 1 “Salió Israel con todo lo que tenía, y vino a Beerseba,
y ofreció sacrificios al Dios de su padre Isaac.”
Para tener éxito en cada etapa de nuestro maravilloso viaje
por la vida es necesario que tengamos una excelente comunicación con Dios. V 2
“Y habló Dios a Israel en
visiones de noche, y dijo: Jacob, Jacob. Y él respondió: Heme aquí.”
Jesucristo siempre nos habla a través de su palabra, el problema es que nuestra
terquedad o nuestros compromisos no nos permiten escucharlo.
Cada día trae consigo nuevas experiencias, enseñanzas y
lecciones que nos moldean como personas. En este viaje, no solo hay momentos de
felicidad, sino también de tristeza y pérdida. La manera en que enfrentamos
estos altibajos determina nuestro crecimiento personal. Con Jesucristo podemos
estar seguros que en cada experiencia de este camino de la vida el nos promete
algo mejor. V 3 “Y
dijo: Yo soy Dios, el Dios de tu padre; no temas de descender a Egipto, porque
allí yo haré de ti una gran nación.”
Cada etapa de la vida tiene su propio significado y belleza.
Desde la inocencia de la infancia hasta la complejidad de la adultez, cada
momento cuenta. Este viaje es único para cada persona, y aunque a menudo nos
sintamos solos, no estamos solos en nuestras luchas y alegrías, Jesucristo
siempre estar con nosotros. V 4 “Yo descenderé contigo a Egipto, y yo también te haré volver; y la mano
de José cerrará tus ojos.”
Es inevitable que en cada etapa de este viaje de la vida nos
encontremos con subidas, bajas, abismos y desiertos, Jesucristo no promete
quitarnos esas experiencias, pero si promete estar con nosotros para ayudarnos
a superarlas. Isaias 43: 2 “Cuando
pases por las aguas, yo estaré contigo; y si por los ríos, no te anegarán.
Cuando pases por el fuego, no te quemarás, ni la llama arderá en ti.”
Así, cada uno de
nosotros navega por su propio océano de emociones a lo largo de su vida, con la
confianza que Jesucristo será nuestro guía. V 5 “Y se levantó Jacob de Beerseba; y tomaron los hijos de
Israel a su padre Jacob, y a sus niños, y a sus mujeres, en los carros que
Faraón había enviado para llevarlo.”
Por mucho que planifiquemos un viaje siempre habrá
situaciones que no conocíamos y que no sabíamos que iban a pasar, solo
Jesucristo nos guía por el camino correcto de la vida, el no nos evita los
momentos o las experiencias difíciles, pero si promete estar con nosotros para
llevarnos a feliz término.
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