Hay estados del alma que parecen condenarnos a una espiral descendente de la que es difícil escapar. Uno de los más temibles es aquel en el que el corazón se endurece y la mente se pone necia. No se trata de dos eventos separados, sino de un solo proceso: el corazón, al cerrarse a la compasión y a la vulnerabilidad, dicta a la mente un camino de rigidez; la mente, al volverse incapaz de cuestionarse, justifica y profundiza el endurecimiento del corazón. Es una alianza perversa que convierte al ser humano en su propio carcelero.
El endurecimiento del corazón no ocurre de la noche a la
mañana. Es más bien una sedimentación de pequeñas durezas cotidianas: la
indiferencia ante el dolor ajeno que se repite hasta volverse costumbre; la
desconfianza que se vuelve muralla; el miedo disfrazado de fortaleza. Frases
como “así es la vida”, “cada quien se lo buscó” o “primero yo”. Quien endurece
su corazón cree estar protegiéndose, pero en realidad está amputando su
capacidad más humana: la de sentir con el otro. Y al dejar de sentir, deja
también de comprender.
Dios quería mostrar a Moisés y al Pueblo a través de Faraón
lo que sucede cuando alguien tiene el corazón endurecido. Éxodo 7: 3 “Y yo endureceré el corazón de Faraón, y multiplicaré en la
tierra de Egipto mis señales y mis maravillas”
Cuando se endurece el Corazón.
1. Pierde la capacidad de Escuchar V 4 “Y Faraón no os oirá; más yo pondré mi mano sobre Egipto, y
sacaré a mis ejércitos, mi pueblo, los hijos de Israel, de la tierra de Egipto,
con grandes juicios” una
persona con el corazón endurecido no escucha razones siempre quiere hacer lo
que le conviene.
2. Siempre quiere verse como el mejor a si este perdiendo. V
10-11 “Vinieron, pues, Moisés
y Aarón a Faraón, e hicieron como Jehová lo había mandado. Y echó Aarón su vara
delante de Faraón y de sus siervos, y se hizo culebra. Entonces llamó también
Faraón sabios y hechiceros, e hicieron también lo mismo los hechiceros de
Egipto con sus encantamientos”
3. Terquedad. Una persona terca sabe que lo que está haciendo
está mal, pero lo ignora y lo sigue haciendo. Es más, se causa más daño a sí
mismo. V 19, 22 “Y Jehová dijo a
Moisés: Di a Aarón: Toma tu vara, y extiende tu mano sobre las aguas de Egipto,
sobre sus ríos, sobre sus arroyos y sobre sus estanques, y sobre todos sus
depósitos de aguas, para que se conviertan en sangre, y haya sangre por toda la
región de Egipto, así en los vasos de madera como en los de piedra. Y los
hechiceros de Egipto hicieron lo mismo con sus encantamientos; y el corazón de
Faraón se endureció, y no los escuchó; como Jehová lo había dicho”
El rio Nilo era la fuente de provisión para los egipcios,
pero eso a Faraón no le importo y ordeno a sus magos que también convirtieran
el agua en sangre.
3.1. La economía era fuerte gracias a
la pesca, pero no le importo acabarla. V 21 a “Asimismo los peces que había en el río murieron;”
3.2. El Agua que consumían era del
Rio. V 21 b “y el río se corrompió,
tanto que los egipcios no podían beber de él. Y hubo sangre por toda la tierra
de Egipto” no le
importaba morir de sed aumentando más mal del que ya tenían.
4. Huye del Problema. V 23 “Y Faraón se volvió y
fue a su casa, y no dio atención tampoco a esto.” Una persona con el corazón endurecido en lugar de
aportar soluciones aporta problemas. Donde quiera que huyas el problema te
alcanzara, la solución no es huir la solución es enfrentarse.
Es inevitable que en este mundo no nos ofendan o que nosotros
no ofendamos a los demás, constantemente nos están hiriendo y constantemente
estamos hiriendo y esto endurece nuestro corazón. Solo Jesucristo nos puede
renovar y dar un nuevo corazón capaz de resistir todas las heridas que puedan
llegar a nuestra vida.
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