Hoy en día ya no necesitamos de una túnica o de un pectoral para mostrar nuestra santidad, pero si lo podemos demostrar con nuestro actuar, con nuestra forma de hablar y lógicamente también con nuestra vestimenta.
Nuestra forma de vestir habla de lo
que nosotros somos o tenemos en nuestro corazón.
ahora tú y yo es decir todo el
pueblo de Dios somos real sacerdocio. 1
Pedro 2: 9 “Mas vosotros sois
linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido por Dios, para
que anunciéis las virtudes de aquel que os llamó de las tinieblas a su luz
admirable”
Ya que el pueblo de Dios somos
sacerdotes es necesario que tengamos supremo cuidado en nuestra forma de
vestir.
La vestimenta de un hijo de Dios o
sacerdote de Dios tiene dos finalidades muy importantes.
1. Para
Honrar. V 2 a “Y harás vestiduras
sagradas a Aarón tu hermano, para honra.” ¿A quiénes debemos honrar con nuestra ropa?
1.1. A
Dios. Será que Dios se siente orgulloso de nuestra forma de vestir.
1.2. A
Nuestra Pareja. Será que nuestra forma de vestir no hace ver en ridículo a
nuestra pareja causándole vergüenza.
1.3. A
Nuestros Padres. ¿Tan solo con vernos los demás pueden establecer de quien
somos hijos?
2. Para Hermosura. V 2 b “y hermosura” nuestro vestir debe hermosear no solo nuestro cuerpo
también debe hermosear nuestro corazón.
Que se necesita Vestir con Honra.
1. Tener sabiduría de parte de
Dios. V 3 “Y tú hablarás a todos
los sabios de corazón, a quienes yo he llenado de espíritu de sabiduría, para
que hagan las vestiduras de Aarón, para consagrarle para que sea mi sacerdote.” Una
persona sin sabiduría se deja llevar por la terquedad y corre el peligro de
irse a los extremos es decir nada le parece pecado o todo le parece pecado.
2. Modestia. Muchas personas se
endeudan por aparentar ante los demás. 1 Timoteo 2: 9 b “no con peinado ostentoso, ni oro, ni perlas, ni vestidos
costosos”
3. Discreción. Nuestro vestir no debe ser para llamar la
atención de los demás ni mucho menos para provocar. 1 Timoteo 2: 9 a “Asimismo que las mujeres se atavíen de ropa decorosa, con
pudor y modestia;”
4. Claridad en su propio sexo. Deuteronomio 22: 5 “No vestirá la mujer traje de hombre, ni el hombre vestirá
ropa de mujer; porque abominación es a Jehová tu Dios cualquiera que esto hace”
5. Vestir de Acuerdo a la Ocasión y
lugar. En el mundo hay un adagio que dice el hábito no hace al monje y eso es
verdad, el hábito no hace al monje, pero si lo identifica como monje.
Nuestra forma de vestir nos
idéntica en cuanto quienes somos o que hacemos. Es el uniforme que dice que
alguien es policía, celador, medico, enfermero.
El vestido y la corbata no te hace
pastor al igual que no hace al gerente de una empresa, pero si te identifica
como alguien que honra a Dios y a la empresa que perteneces.
Más que nuestras palabras lo que
habla de nosotros es nuestra forma de vestir y de actuar. ¿Qué dice de ti lo
que usas para vestir? ¿Estás seguro o segura que la ropa que usas si te
identifican como un hijo o hija de Dios?
ESCUCHA NUESTRA RADIO CLIK AQUÍ
VISITA NUETRA PAGINA
