Mientras estemos en este mundo es normal que tengamos problemas, el problema no está en el problema, el problema está cuando nos hacemos los ciegos frente a los problemas. El pueblo de Dios era muy numeroso por lo tanto era normal que alguno de sus miembros traicionara a Jehová, lo malo estaba en que el pueblo sea haga el que no sabía nada.
V 4-5 “Si el pueblo de la tierra cerrare sus ojos respecto de aquel
varón que hubiere dado de sus hijos a Moloc, para no matarle, entonces yo
pondré mi rostro contra aquel varón y contra su familia, y le cortaré de entre
su pueblo, con todos los que fornicaron en pos de él prostituyéndose con Moloc.”
Ver los errores de los demás
y denunciarlos muchas veces resulta fácil y a algunos hasta les agrada
convertirse en detectives privados para averiguarle la vida y sus errores a
todo el mundo.
Por eso en esta ocasión
veremos por qué no hacernos los ciegos con nosotros mismos, que no ignoremos a
propósito lo errores que podemos estar cometiendo.
El hacernos los ciegos hace
que no podamos corregir a tiempo y de esta manera los problemas terminan
agravándose.
La única forma de llegar a
tener vidas de excelencia y triunfar en lo que hacemos es si tenemos la
capacidad de ver en que estamos fallando.
Como no hacernos los Ciegos.
1. Entendiendo que el
problema se puede agravar si no le prestamos atención de manera oportuna.
·
1.1. La única forma de resolver
nuestros problemas a tiempo es siendo diligentes en todo lo que tenemos que
hacer. Romanos 12: 11 “En lo que requiere
diligencia, no perezosos; fervientes en espíritu, sirviendo al Señor”
2.Creyendo que los
perjudicados somos Todos. Los problemas que sucedan en nuestra familia o en la
ciudad donde vivimos nos conciernen a todos. Jeremías 29: 7 “Y procurad la paz de la ciudad a la cual
os hice transportar, y rogad por ella a Jehová; porque en su paz tendréis
vosotros paz”
·
2.1. Si nuestra ciudad o nuestra
familia está bien todos estamos bien. No podemos ser insensibles ante lo que
les pasa a los demás.
3. Teniendo un Propósito
claro en nuestra vida. 1 corintios 9: 26 “Así que, yo de esta manera corro, no como a la ventura; de
esta manera peleo, no como quien golpea el aire,” las
personas que saben que es lo que quieren pueden identificar con facilidad cada
problema que se les presenta.
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3.1. El saber exactamente lo que
queremos nos obliga a buscar nuevas formas para triunfar.
·
3.2. El saber qué es lo que
queremos lograr nos permite detectar a tiempo cualquier impedimento que se nos
presente.
4. Amando lo que se hace.
Colosenses 3: 23 “Y todo lo que
hagáis, hacedlo de corazón, como para el Señor y no para los hombres”
las personas que aman lo que hacen siempre están pendientes de cada detalle que
les permita triunfar.
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4.1. A diferencia del verdadero
amor, la emoción nos hace ciegos solo vemos lo que nos interesa.
5. El no ser Tercos. Salmo
32: 9 “No seáis como el
caballo, o como el mulo, sin entendimiento, Que han de ser sujetados con
cabestro y con freno, Porque si no, no se acercan a ti”
El adagio popular dice no hay peor ciego que el que no quiere ver. Debemos
aceptar que como humanos que somos nos podemos equivocar y no solo una vez
muchas veces.
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5.1. No tengas miedo a reconocer
tus equivocaciones, errar es de humanos, el problema no está en equivocarnos el
problema está en no reconocerlo para poder corregir.
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