El corazón roto es una experiencia común pero devastadora que muchas personas atraviesan en algún momento de sus vidas. Ya sea debido a una ruptura amorosa, la pérdida de un ser querido o cualquier otra situación dolorosa, el dolor emocional puede afectarnos profundamente. El corazón roto no solo se refiere a la tristeza que sentimos, sino también a la sensación de vacío y la pérdida de alguien que era importante para nosotros.
Este dolor puede manifestarse de muchas maneras,
incluyendo la tristeza profunda, el enojo, la confusión y, en algunos casos, la
depresión.
Cuando experimentas una herida emocional, es normal
sentir una mezcla de emociones como tristeza, enojo y confusión. Permítete
sentir estas emociones y reconoce que son parte del proceso de sanación. No te
apresures a “superarlo” en su lugar date tiempo para procesar lo que sientes.
Cuando José vio a sus
hermanos fue inevitable el hablarles de manera áspera les hablo de manera muy
dura. V 7 “Y José, cuando
vio a sus hermanos, los conoció; más hizo como que no los conocía, y les habló
ásperamente, y les dijo: ¿De dónde habéis venido? Ellos respondieron: De la
tierra de Canaán, para comprar alimentos.”
Cuando José se acordó de sus
sueños y de lo que sus hermanos le hacían, no desaprovecho la oportunidad de
cobrarse lo que ellos le hicieron. V 9 “Entonces se acordó José de los sueños que había tenido acerca de
ellos, y les dijo: Espías sois; por ver lo descubierto del país habéis venido.”
José no quería desaprovechar
esta ocasión y aunque sus hermanos negaban ser espías el seguía insistiendo. V
12 “Pero José les dijo: No;
para ver lo descubierto del país habéis venido.” José tal
vez podía decir no me alegro por lo que les está pasando, pero si siento un
fresquito.
Por culpa de sus hermanos él
estuvo en una cisterna, estuvo como esclavo y también fue a parar a una cárcel;
como no hacerles vivir lo mismo, aunque sea por unos días. V 17-18 “Entonces los puso juntos en la cárcel por
tres días. 42:18 Y al tercer día les dijo José: Haced esto, y vivid: Yo
temo a Dios.”
Era necesario según José que
ellos también sientan la agonía que el sintió. V 19-20 “Si sois hombres honrados, quede preso en la casa de
vuestra cárcel uno de vuestros hermanos, y vosotros id y llevad el alimento
para el hambre de vuestra casa. 42:20 Pero traeréis a vuestro hermano
menor, y serán verificadas vuestras palabras, y no moriréis. Y ellos lo
hicieron así.”
José buscaba cualquier
oportunidad para hacerles sentir a sus hermanos parte de lo que el sintió
cuando ellos lo despreciaron hasta buscar su muerte. 44: 1-2 “Mandó José al mayordomo de su casa,
diciendo: Llena de alimento los costales de estos varones, cuanto puedan
llevar, y pon el dinero de cada uno en la boca de su costal. 44:2 Y
pondrás mi copa, la copa de plata, en la boca del costal del menor, con el
dinero de su trigo. Y él hizo como dijo José.”
Pero no es bueno mantener nuestro enojo con los que
nos ofenden es necesario dejar que Cristo sane nuestro corazón. Salmo 147: 3 “El sana a los quebrantados de corazón, Y
venda sus heridas.”
Las personas que están
esclavas del mundo siempre nos van a herir, pero si nosotros no perdonamos
estamos tan esclavos como ellos. Mateo 6: 14- 15 “Porque si perdonáis a los hombres
sus ofensas, os perdonará también a vosotros vuestro Padre celestial;
6:15 más si no perdonáis a
los hombres sus ofensas, tampoco vuestro Padre os perdonará vuestras ofensas.”
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