Dios quiere lo mejor para él, pero también para nosotros. Te has preguntado porque hay mucha gente que tiene tantas habilidades en sus manos, esto no es obra de la causalidad es Dios quien nos da esas habilidades para que podamos vivir bien, pero sobre todo para que podamos servirle a él en la obra con mayor eficiencia. V 1-4 “Habló Jehová a Moisés, diciendo: 31:2 Mira, yo he llamado por nombre a Bezaleel hijo de Uri, hijo de Hur, de la tribu de Judá; 31:3 y lo he llenado del Espíritu de Dios, en sabiduría y en inteligencia, en ciencia y en todo arte, 31:4 para inventar diseños, para trabajar en oro, en plata y en bronce,”
Estamos en este mundo y es
necesario avanzar a la par con él, es por eso que él nos dio inteligencia para
que la podamos utilizar en nuestro beneficio personal, crear empresas construir
grandes cosas pero también nos dio inteligencia para que podamos llevar el
mensaje de salvación de una manera más eficaz y calificada. V 3 “y lo he llenado del Espíritu de Dios, en
sabiduría y en inteligencia”
No podemos quejarnos que no
tenemos los medios para evangelizar, Dios nos ha dado la capacidad de poder
inventar, de poder ser recursivos y con muy poco hacer mucho. El secreto no
está en que tenemos sino en que hacemos con lo que tenemos. V 4 “para inventar diseños, para trabajar en
oro, en plata y en bronce”
En muchas partes del mundo
se vive en pobreza porque la única esperanza que tienen es estudiar para
convertirse en empleados. Pero a muy pocos se les ocurre estudiar para
convertirse en empresarios. Y de esta manera en lugar de mendigar un empleo lo
podemos generar.
Cuando pensamos en montar
una empresa por lo general creemos que necesitamos mucho capital y comenzamos
haciéndonos a deudas bancarias.
Dios quiere bendecirnos,
pero a través de los dones que él nos ha dado, lo único que necesitamos es
ponerlos en práctica.
Más que tener grandes capitales necesitamos:
1. Poner lo poco que tenemos
en las manos de Dios. 1 Reyes 17.13-14 “Elías le dijo: No tengas temor; ve, haz
como has dicho; pero hazme a mí primero de ello una pequeña torta cocida debajo
de la ceniza, y tráemela; y después harás para ti y para tu hijo.
17:14 Porque Jehová Dios de Israel ha dicho así: La harina de la tinaja no
escaseará, ni el aceite de la vasija disminuirá, hasta el día en que Jehová
haga llover sobre la faz de la tierra.”
2.
Trabajar en unidad con nuestra familia. 2 Reyes 4: 4 “Entra luego, y enciérrate tú y tus hijos;
y echa en todas las vasijas, y cuando una esté llena, ponla aparte”
3.
Actuar.
2 Reyes 4: 7 “Vino ella luego, y lo contó al varón de Dios, el cual
dijo: Ve y vende el aceite, y paga a tus acreedores; y tú y tus hijos vivid de
lo que quede”
Dios a nadie lo hizo inútil
a todos nos ha dado diferentes habilidades, si tú crees que no sabes hacer nada,
pídele al espíritu santo que te muestre cuál es tu habilidad.
Y si crees que no tienes
ninguna entonces pídele a Jesucristo que te dote de habilidades para poder
actuar.
Dios nos da talentos
mediante los cuales podemos ser prósperos, pero esto no quiere decir que
debemos utilizar las destrezas que Jesucristo nos ha dado para olvidarnos de
él. V 14 “Así que guardaréis el
día de reposo, porque santo es a vosotros; el que lo profanare, de cierto
morirá; porque cualquiera que hiciere obra alguna en él, aquella persona será
cortada de en medio de su pueblo.”
No tomes como pretexto tu
trabajo para dejar de congregarte. Hebreos 10: 25 “no dejando de congregarnos, como algunos tienen por
costumbre, sino exhortándonos; y tanto más, cuanto veis que aquel día se
acerca.”
Si puedes ser recursivo y
poner en práctica todos los dones que Dios te hadado para salir de la pobreza y
llegar a ser prospero, utiliza también esos dones y esa capacidad de ser
recursivo para cumplir con el mandato de Dios: llevar su palabra hasta los últimos
rincones de la tierra.
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