En la vida de un cristiano la presencia de Dios no solo es un tema teológico, la presencia de Dios es una necesidad vital, la presencia de Dios es la que transforma nuestra vida. El pueblo de Dios por su mal comportamiento estaba en riesgo de quedarse sin la presencia de Dios. V 3 “(a la tierra que fluye leche y miel); pero yo no subiré en medio de ti, porque eres pueblo de dura cerviz, no sea que te consuma en el camino.”.
Para el pueblo de Dios que Jehová
no este con ellos era lo mismo que estar muertos. Éxodo 33: 4 “Y oyendo el pueblo esta mala noticia, vistieron luto, y
ninguno se puso sus atavíos.”
Solo la presencia de Dios es lo que
nos da verdadero descanso. V 14 “Y
él dijo: Mi presencia irá contigo, y te daré descanso.”
Ejecutar cualquier actividad sin la
presencia de Dios es ya tener la mayor parte de la batalla perdida. V 15 “Y Moisés respondió: Si tu presencia no ha de ir
conmigo, no nos saques de aquí.”
Lo que produce la Presencia de Dios:
1. Marca diferencia, los demás
tienen que reconocer su presencia en nosotros. Génesis 22: 21 “Aconteció en aquel mismo tiempo que habló Abimelec, y
Ficol príncipe de su ejército, a Abraham, diciendo: Dios está contigo en todo
cuanto haces.”
2. La presencia de Dios nos da
protección. Josué 1: 5-6 “Nadie te podrá
hacer frente en todos los días de tu vida; como estuve con Moisés, estaré
contigo; no te dejaré, ni te desampararé.
1:6 Esfuérzate y sé valiente; porque tú repartirás a este pueblo por heredad la
tierra de la cual juré a sus padres que la daría a ellos.”
3. Dios es la fuerza que nos
impulsa a actuar. Jueces 6: 12, 14 “Y
el ángel de Jehová se le apareció, y le dijo: Jehová está contigo, varón
esforzado y valiente.; Y mirándole Jehová, le dijo: Ve con esta tu fuerza, y
salvarás a Israel de la mano de los madianitas. ¿No te envío yo?”
4. Sentimos la protección de Dios
en los momentos de Adversidad. Isaías 43: 2-3 “Cuando pases por las aguas, yo estaré contigo; y si por los ríos, no
te anegarán. Cuando pases por el fuego, no te quemarás, ni la llama arderá en
ti. 3Porque yo Jehová, Dios tuyo, el Santo de Israel, soy tu
Salvador; a Egipto he dado por tu rescate, a Etiopía y a Seba por ti.”
No hay hombre en la tierra que
pueda gritar tan duro que obligue a Dios hacer un milagro. Es la presencia de
Dios en el templo lo que sana al enfermo, restaura vidas corazones, hogares y
da prosperidad.
Para sentir la presencia de
Jesucristo lo único que tenemos que hacer es disponer nuestro corazón y
aferrarnos a su promesa. Simplemente congregarnos en su nombre. Mateo 18: 20 “Porque donde están dos o tres congregados en mi nombre,
allí estoy yo en medio de ellos.”
La Adoración y la alabanza atraen
la presencia de Dios. 2 crónicas 5: 13-14 “Cuando
sonaban, pues, las trompetas, y cantaban todos a una, para alabar y dar gracias
a Jehová: y a medida que alzaban la voz con trompetas y címbalos y otros
instrumentos de música, y alababan a Jehová, diciendo: Porque él es bueno,
porque su misericordia es para siempre: entonces la casa se llenó de una nube,
la casa de Jehová. 5:14 Y no podían los sacerdotes estar allí para
ministrar, por causa de la nube; porque la gloria de Jehová había llenado la
casa de Dios.”
Solo la presencia de Dios en
nuestra vida nos restaura, nos hace diferentes, nos llena de paz y de gozo aun
medio de la tormenta. Busca siempre su presencia.
